domingo, 21 de marzo de 2010

Un Verdadero Heroe Un Verdadero Bar-man

Una historia del otro lado de la barra.
Ahí esta, siempre gentil sobrio y sonriente, el Barman, el bartenter (el tierno de la barra dicen por ahí).

La persona que logra que un pedazo de madera, estaño, mármol, cemento o el material que sea se transforme en la barra de un bar.

La barra del bar sola no es nada, es un mueble, pero él la transforma en un refugio.


Un lugar donde celebrar la amistad.
Un lugar para sentirse y sentarse tranquilo a disfrutar un vaso de vino un cóctel o un café.
Un lugar para estar solo o acompañado, un lugar que esta formado de momentos a media luz.
Y ahí detrás entre estantes y botellas esta él, el bartender que transforma esas bebida en elixires para acompañar los momentos.
Las barras de bar suelen ser oscuras.
Porqué no hace falta mucha luz cuando hay un barman que ilumina el lugar con su oficio.
Un oficio que es muchas cosas, escuchar, acompañar en silencio o no y darle a ese mueble la ternura, la gentileza, el alma.

El barman transforma ese cacho de madera en un lindo lugar.

Y a veces va mas allá de eso.

El verdadero barman que ama su profesión hace todo lo posible por ser un anfitrión y ver que todos estén cómodos.
A veces es incluso un héroe anónimo, que da un consejo en vez de un trago, que deja de venderle alcohol a una persona ya demasiado ebria, porque nuestra profesión lleva una gran responsabilidad.
Responsabilidad que va más allá de ganar un par de copas más.
Antes de esos pocos pesos esta el hacer que ese cliente pueda volver otro día.

Y dejando de lado lo poetico aca algo real.

Vi a uno de estos héroes anónimos hace un tiempo, no vestía capa, no paraba las balas con la mente ni tenia visión de rayos X.

Tenía un delantal negro, un destapador en el bolsillo, una sonrisa y un vaso de agua para un tipo cualquiera que fue abandonado por sus amigos, en un estado en el que no podía hacerse cargo de si mismo.

Este héroe anónimo le presto la oreja, le dio agua, lo acomodó un sillón del bar par que durmiera un poco.
Le dio silencio y compañía.

Cuando el bar cerro acompaño al desconocido manejando el auto de ese señor y lo llevo a la casa, lo dejo dormido en el auto estacionado en la puerta del domicilio de este hombre.

Y se fue después de este acto heroico, se fue silbando bajito feliz con su conciencia.

Un verdadero héroe un verdadero Bar –Man.
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"May the cocktail Be with you"

Cuco
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3 comentarios:

Pablo Sebastian Palmer dijo...

Excelente nota Cuco, casi como con una nostalgia tanguera... me encanto...

Pablo Ayos Franceschelli dijo...

propongo ponerle música y hacer el tango "noche de barman" o algo asi...muy logrado!

Fletch (Miguel F. Lancha) dijo...

¡Y olé!