domingo, 1 de agosto de 2010

Una copa y un amanecer que nunca vi.

El pintor con su paleta para poder pintar nuevas sensaciones, nuevos colores, va aprendiendo a mezclar colores el bartender para lograr nuevos cócteles va agregando botellas a, su repertorio.
Y conociendo como trabajan entre si esos sabores aprende a imprimir en sus cócteles nuevas sensaciones sabores aromas, sentimientos.
Ayer terminando la noche en un bar de San Telmo, mi amigo el bartender nos convido a todos un shot de Porto Rosès a los pocos bohemios que disfrutábamos de ese momento mágico, justo antes del amanecer.
Alguien dijo -esto tiene el sabor de un amanecer en Lisboa-.Yo nunca estuve ahí pero por un momento pude vislumbrar un sol casi rojo saludando el mar en el horizonte, unos tejados que despertaban mansamente y un desconcocido transeúnte silbando bajo una vieja canción.

Y me pregunto ¿puede un licor tener el sabor de un momento?
Una copa de Ricard con agua, me puede traer a la memoria una charla que tuve bebiendo eso mismo hace años.
O un vaso de Byrrh con hielo contagiarme de valor y robustez como esas viejas publicidades de Byrrh.
Se que no es posible, pero me gusta creer que lo es.
Porque hay momentos en que una copa es parte de una historia, y un buen barman tiene que saber contar una historia no solo con palabras.
Así que amigo, animate a probar viejos sabores, vermouth, aperitivos vinos y licores de todas partes, conócelos mezclalos hacelos parte de tu paleta de sabores y entonces seras un artista de la barra.
Un caballero que trae a la copa mucho mas que 2 onzas de espirt hielo y un garnish.
Un barman que sirve una historia en cada copa.
 
May the Cocktail be with you!

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